Revista Constantes nº 60: Editorial
La enfermería, un año más recordada en todo el mundo
Toda la enfermería -tanto española como andaluza- se encuentra en un momento especialmente convulso, esto es, marcado por la expectación que se ha generado en los últimos tiempos en distintos frentes (académico, social, laboral, político…), los cuales habrá que solucionar en las distintas legislaturas que comienzan con el nombramiento de dos nuevas titulares de Sanidad.
Pero, ante fechas tan señaladas como el pasado 12 de mayo, Día Internacional de la Enfermería, toda la profesión debe olvidar las vicisitudes a las que se enfrenta diariamente y alabar de forma unánime la labor que realizan estos trabajadores en pro de la salud, sobre todo en este 2004, en el que los atentados terroristas de Atocha del pasado 11-M pusieron en alerta, de una forma irremediable, a todos los servicios de urgencia de la sanidad madrileña.
El Consejo General de Enfermería tuvo a bien recordar en este día, a través de un solemne y emocionante homenaje que contó con la representación de todas las instituciones sanitarias, a los 10.000 enfermeros/as que con una fuerte dedicación y valía humana estuvieron trabajando a destajo en los distintos hospitales madrileños hasta semanas después del trágico siniestro, los cuales recibieron un diploma de reconocimiento. Asimismo, se entregó la Encomienda de Plata al Mérito Profesional a los 17 hospitales y servicios de urgencia que prestaron sus servicios a las innumerables víctimas.
Y como broche de oro a este sentido acto de recuerdo y homenaje, se hizo una entrega muy especial a los familiares de la enfermera Inés Novellón Martínez, fallecida en dichos atentados, consistente en la Venera de Plata de la Organización Colegial de Enfermería.
Momentos como éstos, sin hacer olvidar las constantes reivindicaciones que padecen los enfermeros en todos los centros sanitarios, la falta de personal, las bajas retribuciones, etc. nos da ánimos para seguir en la batalla diaria, porque de vez en cuando estos reconocimientos sirven para recuperar las fuerzas perdidas en el día a día y seguir para adelante con más ahínco e ilusión.
Y es que, nunca debemos olvidar que los profesionales sanitarios, independientemente de otros muchos factores, se dedican en su quehacer diario a salvar vidas y a luchar por mejorar, en la medida de lo posible, la calidad de vida de los enfermos. Además, no debemos olvidar nunca que un/a enfermero/a es la mano amiga que, al igual que la insigne Florence Nightingale, se vuelca con el paciente para paliar las molestias que conlleva una enfermedad, a la vez que facilita a sus familiares los cuidados necesarios para la recuperación del enfermo.
Por ello, hoy quiero dejar latente que Inés Novellón Martínez es la Florence Nightingale de 2004, un año en el que, como a todos, los conflictos bélicos y las infinitas muertes nos han dejado la fibra muy sensible ante tanta atrocidad que hay en el mundo, donde la enfermería juega un destacado papel atendiendo a los heridos de la maldad.
Florentino Pérez Raya
Presidente del Colegio de Enfermería de Córdoba